Dentro del Karate, como en la vida diaria, me he percatado de que quienes hemos decidido recorrer el camino del corazón compartimos tres objetivos que luchamos día con día por alcanzar: trascender nuestras deficiencias e insuficiencias, evitar el dolor y lograr la felicidad.
En una época en que pareciera que la teoría del caos rige nuestra sociedad y los avances a pasos agigantados de la ciencia dan respuestas inmediatas y frías a las problemáticas que nos rodean, he encontrado en el Karate un espacio que permite satisfacer esa necesidad urgente de reflexión y de retorno a nuestros valores primarios, a la verdadera esencia del Ser Humano.
Estoy convencido de que en el Karate he encontrado el camino a un desarrollo holístico de mi persona y de aquellos a quienes he tenido el orgullo de guiar y ver crecer dentro de este Arte Marcial. Estoy convencido, también, de la importancia de extender esta filosofía de vida y permitir que llegue a la mayor cantidad de personas posible; es por eso, que he dedicado mi vida a compartir con quienes me rodean la sabiduría de mis grandes maestros y mis aprendizajes personales durante este recorrido.
Deseo que nuestra gran familia de karatekas continúe engrandeciéndose y que cada vez seamos más quienes elijamos seguir el ShindoKan (camino a la casa del corazón).
¡Bienvenido a nuestra familia!”
|